Salimos temprano como todos los días, 6: 15 a.m, con la confianza de encontrar un bar y poder llevarnos algo comestible y bebible a la boca,desayunar, pero después de atravesar todo, si todo Logroño, las afueras con su polígono industrial, no encontramos nada de nada, ningún bar abierto.
Los 3 peregrinos no dejamos de caminar, encontramos a la salida una hermosa zona verde, para disfrute de los ciudadanos de Logroño, muy cerca y muy bonita y poco más allá un embalse con también zona verde también muy guapo, ciertamente tienen suerte de tener tan cerca estos lugares verdes tan bonitos.
Tras 3 horas caminando en ayunas llegamos a la localidad de Navarrete y al fin pudimos desayunar tras subir a la cima del pueblo y casi pasarnos el único bar que había abierto en ese momento, y fué preguntando, varios cafés y pinchos nos dieron de nuevo la vida.
De ahí y ya con el estómago lleno nos pusimos en camino de nuevo hacia Nájera, el camino largo por pista pero tranquilos sin novedades que destacar.
En el albergue de peregrinos del camino de Nájera, muy pequeño y con mucha gente, tuvimos suerte pues fuímos los últimos en coger plaza. Fuera del mismo el entorno era muy guapo, el río, árboles y prados que nos sirvieron a la tarde para relajarnos. Comimos en un bar cercano y para la cena hicimos compra, pasta sabrosa, y la cocinamos en el albergue en la pequeña cocina del mismo con un montón de peregrinos haciendo lo mismo, buen rollo y muchas risas.
Las ampollas habían aumentado y eso hizo que los últimos kilómetros ya se hiciran de nuevo un poco incómodos, la mochila en exceso y el calzado inapropiado de nuevo este año, estaba haciendo mella en mis pies y en los de todos...lo cuál hizo pensar ya en las siguientes etapas hasta Burgos y empezar a valorarlas.



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